Tatúate

Publicado por PabloMort el

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El arte contemporáneo es sin lugar a dudas una de las etapas del pensamiento que más ha profundizado en la experiencia del propio cuerpo humano. Muchos artistas optaron por intensificar sus trabajos a través del cuerpo, de las experiencias. Nos hemos encontrado ante márgenes que creíamos insalvables y hemos hecho de nuestro cuerpo una herramienta más, una parte esencial de nuestro sistema de pensamiento.
Estoy hablando de la utilización de todos los umbrales sensitivos que poseemos, y que hasta hace poco nos estaban prohibidos. Y es que esa prohibición viene de lejos. A través de la historia del pensamiento de occidente, el cuerpo ha sido entendido como algo que molestaba al transcurso intelectual del alma, era un mero contenedor de nuestras mentes. Una idea que en la modernidad se dejó en las mentes más brillantes de la época como Descartes.
El pensamiento de la separación mente/cuerpo ha sido un pilar arraigado hasta los cimientos de la civilización occidental, entendido como limitación, como perecedero.

Foto de El tuerto
"El tuerto", ejemplo de expresión a través del tatuaje.

Hasta hace unos años, y no me remonto mucho en el tiempo, el arte corporal, el mundo del tatuaje, ha sido entendido como una mera muestra de la personalidad, o como un simple factor decorativo. Siempre arrastrando la clásica idea de que lo que nos hace individuos son aquellas cosas que permanecen. Permanecen las ideas, los sentimientos, las emociones; cosas intangibles que quedaban reservadas al mundo de la mente, a lo abstracto y privado. Y aquello cambiante, como el cuerpo, se desechaba al apartado de lo mutado, lo variable.

Aunque ya Aristóteles nos comentaba en su Metafísica, para que el cambio cambie, para que algo - lo mismo en ambos- deba permanecer. Hay algo que debe quedar intacto para que a pesar de su transformación lo sigamos reconociendo como tal. Por mucho que se marchiten las rosas, siempre serán flores.

Lo que quiero decir con todo esto, es que el tatuaje, el arte corporal, no es un mero hecho que queda reservado para algunas almas seguras de si mismas que sienten la necesidad de destacar por encima del resto. Esto es un argumento muy extendido sobretodo en sectores más conservadores, que arrastran la vieja idea de que está mal utilizar el cuerpo como algo que nos conforma.

La mente no se puede desarrollar sin un cuerpo. No podría existir una mente sana en una cubeta, como nos decía el famoso ejemplo filosófico. Para empezar, el lenguaje, que es la parte básica de nuestro conocimiento, es un hecho social. Son imposibles los lenguajes privados – ya lo demostró el segundo Wittgenstein­.
Al igual que el uso de la vestimenta conlleva la puesta en escena de nuestra personalidad, entendido como la ocultación de nuestra animalidad, nos vestimos porque mostramos nuestra persona.
Foto de Bob Flanagan
"La gente piensa que los masoquistas no son personas fuertes. El estereotipo es que son débiles y llorones, lo que no es cierto. El masoquista debe conocer su cuerpo perfectamente bien y controlarlo totalmente, para poder pasarle ese control a otro o para controlar su dolor. En realidad es una persona muy fuerte. Es la fortaleza que me sirve para combatir mi enfermedad". Bob Flanagan
Del mismo modo pasa con los tatuajes, son parte de la persona y el medio para expresarlo es el cuerpo. Son recursos perecederos pero perdurables, tanto como nosotros mismos. Por ello, autores como Bob Flanagan recurren al tatuaje o al masoquismo, para desentrañar aspectos emocionales ocultos por una tradición que pensaba que el disfrute y la experimentación sobre el cuerpo era un mal.

Quítense de la cabeza las ideas arcaicas de que un tatuaje es cosa de una moda. Un tatuaje, aparte de conllevar la experiencia de dolor, somete nuestro espíritu y coraje a la interacción con una realidad desconocida. Nos exponemos a la tinta y al dolor que conlleva. Es una decisión, una prueba a nosotros mismos, un conocimiento de nuestros límites que repercute en nuestro trasfondo vital. Así que no se deje influenciar por ideas empolvadas en la restricción de su propio cuerpo y sáquele todo el partido que pueda, experimente con él, póngase límites y conozca como lo más bonito de los tatuajes es que, al fin y al cabo, duran solo una vida.

Doy las gracias desde aquí a PabloMort por su aporte y por darnos una visión del tatuaje desde el punto de vista filosófico.
Animo a todo aquel que lo desee a colaborar aportando sus conocimientos como bien ha hecho Pablo, ZonaTattoos la hacemos entre todos.


El autor

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  • PabloMort
  • Aficionado al tatuaje
  • Graduado en Filosofía que desde siempre ha tenido fascinación por el mundo del tatuaje y del arte corporal.

Comentarios

Que menos, hay que recompensar de alguna manera tus palabras, tu tiempo, tu labor y dedicación... un mensajito de leido es lo menos que puedo hacer... repito gran aporte... abrazos...

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Gracias por comentar!

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PabloMort


Hace 2 años

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delaingle ·

Gracias por comentar!

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Tremendo aporte... esto va directo a mi archivo mental... Mil gracias.

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delaingle


Hace 2 años

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PabloMort ·

Tremendo aporte... esto va directo a mi archivo mental... Mil gracias.

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delaingle ·

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